lunes, 18 de abril de 2016

Carta de un adiós no expresado en tiempo pasado.


Nunca fui mucho de letras,  pero a ti señorita películas siempre te han parecido como un buen detalle.


Parado en este punto y desde este ángulo  me resulta aún más difícil intentar redactar algo.

Primer acto (el sueño)

Recuerdo como una ilusión sacada de alguna realidad paralela, todo lo vivido a tu lado, como si de una película de Buñuel se tratara, ¿Por qué de Buñuel? Quizás te preguntes, es porque me parece un acto surrealista onírico, la manera en que te vi por primera vez, como te hable,  y como hubo una correspondencia instantánea, así es como se experimenta la “química” entre personas, reíamos mucho, hablábamos de muchas cosas, pero en todas las conversaciones había un “nosotros”, salíamos a caminar y la policía nos arrestaba por poner flores con gis en piso, decidíamos compartir, y soñar a futuro, renunciamos a todo por tener un presente juntos, los días pasaban y todo parecía una alegría constante, una historia que se escribía sola, un poema que se recitaba solo para nosotros, una dulce melodía que nos acompañaba a todos lados.

Probamos el placer de la carne, y en nuestras pieles desnudas encontramos el mayor gozo terrenal, podíamos pasar horas descubriendo la piel del otro con los dedos o la boca, nos vimos sonreír en todo momento, nos escapábamos de cualquier lado y bajo cualquier pretexto solo para vernos, a pesar que todo jugaba en nuestra contra, supimos romper la barrera del tiempo y las diferencias culturales, no importaba nada, solo éramos tu y yo, tu buscabas alguien que te cuidara y yo alguien a quien cuidar, éramos como las piezas sobrantes de otros rompecabezas pero que encajábamos a la perfección, éramos tu y yo. 



Segundo acto (la magia)

Al transcurso de los días, el cariño se presentó, toco a la puerta de lo nuestro y lo dejamos entrar, con la “promesa” de que no se fuera “nunca”, y “nunca” nos dimos cuenta que “nunca” es demasiado tiempo, pero en ese momento esa medida de tiempo exagerada nos parecía perfecta.
Perdíamos poco nuestra individualidad y nos fundíamos en un ser cósmico único, con una dualidad, pero uno solo. En este punto recorrimos el universo y nos adentramos en galaxias internas, descubrimos miedos y fortalezas, sueños y fracasos, pero tomados de la mano podíamos incluso derrotar dragones milenarios, robar tesoros que eran custodiados por robots, en fin podíamos hacer cualquier cosa.
¿Recuerdas mi cumpleaños?, puedo decir que fue uno de los días más magníficos de mi vida, conocí a tus progenitores, y me diste el mejor regalo del universo, tu presencia, para mí eso fue lo que siempre había soñado, en este punto hablábamos de átomos, muerte, sexo, magia, intelecto, el significado de la vida, galaxias lejanas, las mentiras que has dicho, tus defectos, tus olores favoritos, tu niñez, lo que te mantenía despierta por las noches, tus miedos e inseguridades....
Te miraba y pensé que eras la indicada, que eras mi promesa de felicidad infinita, pensé que siempre estaría ahí, que jamás te irías, eras mi plan, mi misión y la luz que alumbraba el camino, podía perderme solo con mirar tus ojos, llegar a dimensiones aun no exploradas e inventar otras nuevas con solo inspirarme en tu olor, en el delineado perfecto de tus ojos, en tu manera tan perfecta de vestir, en tu cuerpo que siempre me insinuó que lo tocara, en tu sonrisa que me invitaba a sonreír, tu cabello, tu piel, tu presencia, tus lagrimas repentinas, tus manos, tus pies diminutos, tu compañía. Sé que yo en ocasiones parecía distante, incluso desinteresado, pero mi manera de querer esta averiada, pero igual me tenías, solo tu sabias mover los hilos de mi ser, sabias cosas de mí que ni yo conocía, fuiste lo que me causaba felicidad, aunque parecía serio, no había nada que me causara más felicidad que tú, quería poder ofrecerte todo, quería cuidarte, alejarte de todo lo que te pudiera hacer “daño”, vicios, personas, actitudes……pero no supe cómo hacerlo, me comencé a perder en mi…


Tercer acto (el derrumbe)
Con tanto tiempo juntos, diciembre nos asaltó por sorpresa, llego con demasiada calma, como esa que presagia el choque de dos planetas, tuviste dos cumpleaños, uno en el que tu familia cercana estaría, y al cual yo asistiría, como no ir si aún éramos una entidad cósmica unida, busque lo mejor que podía ponerme y me presente, todo termino como una historia romántica en el que la bestia se ponía sus mejores ropas y disfrutaba con la princesa.
Sin embargo tuviste otro en el que el único invitado fui yo, y mi egoísmo no me dejo ver más allá de mis necesidades superficiales, y no hicimos nada más, podría pensar que ese fue el primer clavo que puse entre nosotros, sin darme cuenta, mi egoísmo no me permitió entender lo especial que era para ti esa fecha, ni cuantas personas si tenían algo que ofrecerte ese día, comenzaron las diferencias, y la falta de madurez y  sabiduría, nos levaban a caminos rocosos y baldíos, no me percataba de la magnitud de lo acontecía, había señales que me negaba a ver por el largo sueño rosa que tuvimos o teníamos.


El año nuevo se presentó como una vaga promesa de reivindicación,  con promesas nuevas y un año que nos daría la oportunidad de mejorar lo que había salido mal y repetir el sueño seguíamos de la mano, enamorados, queriendo encaminarnos a sueños nuevos y a galaxias nuevas llegando febrero sabía que estaba más enamorado que nunca, llegando el día 14 no hicimos nada fuera de lo normal pero, lo especial fue estar a tu lado.

Pasaron los días y llego una noticia que rompería mi esquema de felicidad, me alejaría totalmente de ti, intuía la razón, pero fue hasta después cuando la confirmaría, me destrozo la verdad, aunque era necesaria y aunque ya no estábamos juntos, saber que estabas con alguien más, y que querías hacer con el todo lo que no podías hacer por mi sello mi destino, sabía que aún me amabas porque me buscabas, pero reconocía que él te ofrecía algo que yo no podía, no sabía que pero había algo, cuando me confundiste y cuando preferiste su conversación que la mía, me tire al vacío inexpugnable.





cuarto acto (epilogo de una razón )
al final las cosas no suceden como se sueñan, hoy puedo decirte que eras mi todo, que no quería alejarme de ti, que realmente siempre te vi como la victoria soñada a pesar que ahora todo es caos y destrucción siempre te guarde un respeto infinito, más allá de las palabras, soñaba con estar a tu lado por siempre, en los últimos días ando como vagando y aunque no es mi intención lastimarte lo hago, quiero decir que de igual manera más has hecho mucho daño, y por la memoria de nuestra relación muerta, quiero alejarme para siempre, no merecemos estar viviendo de glorias pasadas mutilando los últimos recuerdos alegres que tenemos, ya no puedo ni mirarte a los ojos, por el dolor que te tengo y por la vergüenza de lo mío, podemos estar confiados que nos ira bien, y tenemos la promesa de que si alguien nos quiso como nos quisimos alguien mas no volverá a querer en igual intensidad o aún más, aun te amo en la distancia, y así será un buen rato, quizás de tu lado es igual, por ello no borras ni las fotos ni los recuerdos, o quizás solo nos aferramos a una felicidad nostálgica que ya no debería existir, sé que te mereces algo mejor, un amor sincero que no necesite de tu presencia para aflorar día con día, alguien que haga de tus sueños realidad y no una tortura, perdona mi actitud, pero un animal lastimado solo se sabe defender, me voy a ir, no sé a dónde ni como, pero por algo se empieza, comenzare a sanar de alguna manera, tomare un camino diferente y me pongo como meta el voltear atrás con una sonrisa, porque aunque fue breve fuiste mi promesa de una vida de felicidad, espero encuentres paz, y te des cuenta que de verdad tienes amistades que te cuidan y te respetan, espero igualmente algún día tú te puedas dar cuenta de tu grandeza, y que te comiences a respetar dejes de ser tan cruel contigo, porque el día que te perdones y no seas tan dura contigo volverás a arbitre al amor

siempre tendremos algo juntos, la historia, aunque la inclemencia del tiempo borre fragmentos y detalles lo tendremos en lo general, siempre seras mi libélula.

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